En esta edición hemos visitado la feria, y de entre las bodegas destaco los vinos del Penedès de Tayaimgut, muy singulares. Los vinos de bodega de Capçanes, limpios y frescos; en el stand de Primeras Marcas, los vinos de Montsant y Priorat de Sara Pérez y Renée Barbier, delicados y profundos.
En cuanto a los productos alimenticios, había representación de la casa Joselito, marca en horas bajas, un producto prostituido en las grandes superficies, unos jamones y unos productos que quedan alejados de la calidad que habían hecho gala hace años, antes de que a 29 trabajadores de la plantilla de la fábrica de Joselito les tocara 41 millones de euros en un Euromillones. Estos trabajadores doblaron de inmediato y la empresa se quedó sin mano de obra calificada, trasladando la inexperiencia de la nueva plantilla, a la calidad del producto que podemos encontrar ahora en el mercado. Una lástima.
En la otra cara de la moneda, encontramos los productos gastronómicos de la empresa Sosa, ubicada en Moià (Moianès), selección de productos de extraordinaria calidad, y de accesorios para alta cocina.
Tuvimos la oportunidad de degustar:
Ensalada de embutido capipota marinado
Pernil cocido al corte
Tártaro de buey de la Vall d’Esla con hoja de mostaza
Bikini de sobrasada de los Casals con miel crispi
Pop de las Rias de Aurosa con pimienta roja
Luce de Celeiro a la plancha
Bacalao al pil pil con perlas de limón cold confit
Butifarra del perol blanca y negra
Papada de cerdo ibérico puro de hielo, con chutney de mango cold confit
Lomo de ciervo con salsa de caza y mirtil cold confit Y gormanderías varias y macarons de postre. La empresa Sosa se erige en uno de los puntales de la distribución de productos de alta calidad para la restauración del país.